Aprender lenguas

Tres estrategias de lectura

 

Retomo la cuestión de la mejora de la comprensión lectora con tres estrategias prácticas.

La primera: se trata del control de los elementos que tienen una misma referencia en el discurso. Incluso con un conocimiento de la lengua que aprendemos relativamente bajo, debemos hacer un esfuerzo para tratar de detectar los referentes del mundo real a que alude nuestro texto. Pueden ser referentes estables (el discurso que queremos leer puede ser incluso monotemático y hablar siempre de una misma realidad), o podemos encontrarnos ante textos que progresan rápidamente de unos referentes a otros sin prácticamente interrumpirse ni generar repeticiones. La capacidad de ver de qué estamos hablando y si se repite y como se repite la manera de referirse a la realidad, igual que el conocimiento de los mecanismos de designación de los referentes (palabras idénticas, sinónimos, paráfrasis, elementos no concretados en el texto a un nivel superficial, etc.), nos ayudará sin duda a comprender el texto cuando afrontemos el ejercicio de lectura.

La segunda estrategia: es la identificación de los marcadores textuales. Podemos realizar esta identificación en una lectura a vista de pájaro, sin intentar aún leer el texto entero (lo que podemos adivinar de un texto sin leerlo puede ser realmente mucho). A pesar de que es muy probable que no conozcamos algunos conectores si estamos aprendiendo una lengua, debemos tener en cuenta que los más utilizados son una lista reducida y que suelen tener una gran productivitat. Para detectarlos podemos ayudarnos de la posición que suelen ocupar estos elementos en la oración (no es extraño encontrarlos en posiciones prominentes como el inicio de la frase) o de la puntuación (entre comas, por ejemplo) que suele acompañarlos. Si en esta aproximación general al texto, por otra parte, hallamos mayoritariamente un tipo concreto de conectores, habremos obtenido una pista  de hacia donde va el sentido. Si los conectores son adversativos o concesivos, por ejemplo, nos hallaremos ante una idea o una tesis que progresa con dificultad, con objeciones o contrariedades.

La tercera estrategia: consiste en querer leer lo que solemos no leer porque no tiene una naturaleza verbal, o no hacerlo con tanta atención. Me refiero a todo lo que aparece en los textos en forma de imágenes, gráficos, ilustraciones, etc. A veces, según el género de discurso, puede ser que las imágenes u otros elementos no verbales hagan una función meramente decorativa o de acompañamiento, pero frecuentemente las imágenes comunican significativamente, y mucho. Un gráfico de barras con una progresión ascendente es interpretado unívocamente como un aumento, un crecimiento, algo que va o ha ido a más, aunque se trate de algo negativo. Una buena estrategia para leer textos multimodales (que cada día son más: en la red ya no encontramos más que este tipo de textos) es recurrir a leer directamente, antes que nada, las imágenes que acompañan al texto, que fácilmente van a contener marcas de ayuda a nuestra intervención lectora. Con las ideas obtenidas en una buena lectura inicial de las imágenes es muy fácil que el sentido del texto, posteriormente, esté más a nuestro alcance.

Enric Serra i Casals
Profesor de Filología Catalana, Universidad Autónoma de Barcelona
Blog: Aprendre llengües

 

Comentarios

 
  1. lore lopez dice:

    esta interesante la descripcion

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